sábado, 26 de agosto de 2017

SEMANA XXI DEL TIEMPO ORDINARIO A


RESPONSABILIDAD EN LA 

EVANGELIZACIÓN


Más que nunca hoy nos encontramos ante una sociedad secularizada, es decir, mundanizada, que se ha dejado seducir por el mundo, que se ha ido detrás de la oferta del consumo, del libertinaje y de la ausencia del Dios verdadero.

El Señor entrego las llaves del Reino a los jefes del pueblo de Israel, que es como decir pueblo de Dios, pueblo universal  católico, porque  no es un dios más, es el único Dios, no podemos dejarnos llevar por engaños de falsas religiones, profetas o sectas, esa es la victoria del demonio revestida de divinidad hueca y aparente.

Por ello nuestra fe no es una fe de ídolos, no es una fe de plastilina, es una fe con fundamento, una fe que toca el corazón de verdad, que no es falsa ni aparente, sino que es transformadora, que lleva a una conversión continua en una búsqueda sincera de la verdad única.

Debemos creer y amar la Iglesia de Jesucristo, aunque en ocasiones la barca de Pedro tenga vías de agua, debemos seguir achicando y seguir navegando hacía el Señor, sin miedo a pesar de la tempestad, que no abandonemos nunca la barca de Pedro ante la dificultad.

Si, a veces vivimos una Iglesia incoherente, y maticemos, Iglesia no es solo clero ni religiosos, Iglesia somos todos, cada día amamos menos a la Iglesia, y la convertimos tan solo en un escenario social de cultura y de tradición, de costumbres, debemos purificar el porqué de nuestro estar en la Iglesia. Sacramentos vacíos de fe, fiestas huecas, solo preocupados por la estética y la competitividad. Un pulso de poder de unos hacia otros, y ¿Dónde está Cristo? ¿Cuándo evangelizamos de verdad? La Iglesia no es una empresa, ni una ONG, ni un escenario, es el canal de transmisión de la fe, y cuando lo impedimos por intereses particulares, se lo estamos impidiendo al mismo Cristo.

Sí, cierto, que gran contradicción cristianos en contra de Cristo, de la Iglesia, de la misión, ¿Dónde está el mal de la Iglesia, de la Barca de Pedro? ¿Dentro o fuera? O ¿dentro y fuera?, desde siempre el demonio es astuto, y busca la debilidad del hombre, una debilidad que se humaniza ante la religiosidad aparente, crea una guerra civil interna al estilo farisaico, lleno de doblez y lleno de mentiras, en donde hay apariencia pero no pureza de corazón.

Hoy la Iglesia debe ser purificada con la sangre del Cordero, con la Eucaristía y la Palabra, debemos caminar todos juntos en esta Iglesia peregrinante hacia la salvación, amemos la Iglesia santa llena de hombres pecadores y necesitados de la verdad plena que nos hace libres, que nos hace levantarnos a pesar de la dificultad y sin olvidar nunca que no estamos en la Iglesia por los hombres, sino que estamos por Cristo.


Javier Abad Chismol

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