jueves, 28 de noviembre de 2013

TIEMPO ADVIENTO




ESPECIAL TIEMPO DE ADVIENTO

EL MISTERIO DE LA ESPERA


1-   El misterio de la espera y venida de Dios en el corazón del hombre actual.

La tensión de la espera y la no-espera, no se sabe esperar, hay impaciencia, se busca la inmediatez, quiere respuestas rápidas.

No sabe esperar, por eso le cuesta tener esperanza, busca respuesta en:


-   La ciencia.

-   La medicina.

-   Las leyes.

-   Los astros.

Todo, menos Dios, se queda en el último comodín. Resurge la brujería, la adivinación, aquello que no compromete pero si soluciona, es la época de la droga, de la alucinación.

Realmente el hombre sigue buscando la salvación, siente en el corazón como un vacío, un desierto en busca de oasis.

Conocemos la historia de esperando a Godot de dos mendigos, esperan sin saber lo que esperan, ni a quien, ni como, ni fecha o incluso el lugar de la fecha, de pronto llega un muchacho indicando que va llegar al día siguiente, pero al día siguiente llega con la misma misiva de mañana, y los dos pobres siguen esperando.

Alguno puede verse reflejado en esta espera de Godot, de Samuel Beckett, es la situación del hombre postmoderno, un condenado a esperar algo que nunca llega, es el drama absurdo, son castillos de arena de la playa.



La espera constituye la misma trama de la vida. Es su fuerza y debilidad. Impaciente y serena, la espera es compañía de la vida en sus búsquedas y encuentros. Contiene sus secretos. A veces es su freno y su trampolín de lanzamiento, su memoria y latido de corazón... La espera es de algún modo nosotros mismos, con nuestras cualidades y defectos, con nuestras certezas y nuestros interrogantes, con nuestras necesidades y nuestros deseos. (E. Debuyst).

La espera siempre rejuvenece al hombre.

2-   El misterio de la espera y venida de Dios, proclamado en la liturgia.

a-   El gozo de la espera y la certeza de la venida.



La Palabra de Dios que se proclama en el adviento resume las esperas y búsquedas del hombre iluminada cuando se agita el corazón y la mente. No es como el caso de Godot, sabemos a quien esperamos y sabemos que va a llegar.

SALMO 32
Himno al poder y a la providencia de Dios
.

1Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
2Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
3cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones:
4que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
5él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
6La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos;
7encierra en un odre las aguas marinas,
mete en un depósito el océano.
8Tema al Señor la tierra entera,
tiemblen ante él los habitantes del orbe:
9porque él lo dijo, y existió,
él lo mandó, y surgió.
10El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
11pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
12Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
13El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres;
14desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
15él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones.
16No vence el rey por su gran ejército,
no escapa el soldado por su mucha fuerza,
17nada valen sus caballos para la victoria,
ni por su gran ejército se salva.
18Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
19para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
20Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
21con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos.
22Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.


(Salmo 32)

b-   Los ritos de la preparación.

Es un rito que nos prepara el corazón: preparar el camino del corazón.

 3:1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,
3:2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.



(Mateo 3,2) leer 

c-   Maestros y modelos de la preparación.

Maestros y modelos de espera: Isaías, Juan Bautista, María, José.

Isaías: es el profeta que expresa la esperanza de Israel, suscita la espera del hombre anunciado su, próximo cumplimiento en el salvador. No hay motivo para durar de Dios: cumplirá sus promesas. El creador de cielo y tierra, tiene poder de redimir a Israel creando un nuevo exodo, la salvación será una nueva creación.

Juan Bautista: último de los profetas, resume en su persona y palabra la historia precedente. Viene a preparar el camino al Señor, ofrece el conocimiento de la verdad, el perdón de los pecados, es la voz que clama en el desierto.

María: Es la que los profetas habían llamado “Hija de Sión”, se culmina la espera mesiánica de todo el pueblo de Dios, pronuncia el Si del ángel, salva al mundo desde la realidad humana.

José: esposo de María, hombre justo de la estirpe de David.

d-   El leccionario dominical

Primer domingo: Cristo como libertador.

Segundo domingo: Conversión por Juan Bautista, preparar el camino.

Tercer Domingo: Juan Bautista bautiza con agua, Cristo con Espíritu Santo.

Cuarto Domingo: Nacimiento de Jesús, las dos madres se abrazan, María y Marta.

3-   El misterio de la espera y de la venida de Dios celebrado en la liturgia.

Siempre lo celebramos en la liturgia: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección , ven señor Jesús”.

Podíamos sintetizar en los siguientes puntos:

-   Mantenerse vigilantes en la fe, en la oración, apertura a conocer los signos de la venida del Señor.

-   Caminar por el camino trazado por Dios, convertirnos.

-   Testimoniar el gozo que nos trae Jesús salvador.

-   Tener un corazón pobre y vacío, imantando a José, a la Virgen, a Juan el Bautista.

-   Participar en la celebración de la eucaristía.

Javier Abad Chismol.  Parroco

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