miércoles, 16 de septiembre de 2015

GRACIAS DEMOS A DIOS

“A TI SEÑOR TE ALABAMOS”

TE DÉUM 9 DE OCTUBRE


Los cristianos desde el principio de los tiempos dan gracias a Dios por todo lo que el Señor nos regala en nuestras vidas. El creyente pone en el centro de su vida a Dios y de esta manera da cumplimiento al Mandamiento más importante que es el amor a Dios sobre todas las cosas.
A Dios no se le deja aparcado, ni se renuncia a Él dependiendo de las tendencias políticas del momento, sino que la Fe es la Fe, seremos más o menos los cristianos, pero la Acción de Gracias continua.
Estos días vemos la polémica creada, de una manera innecesaria, por el alcalde de Valencia Joan Ribo al decidir romper con la tradición valenciana del Te Deum  (tedeum 1) y no querer que la Senyera entre en la Catedral de Valenciana. Afirma que lo hace por respeto y ¿qué pasa con la mayoría de valencianos cristianos? ¿No se merecen el respeto a la Tradición que une a los valencianos?
La catedral conmemorará el 9 de octubre, día de su consagración por el rey Jaime I en el año 1238, una misa solemne en acción de gracias presidida por el cardenal arzobispo, Antonio Cañizares y, posteriormente, a las 11.00 horas, el tradicional Tedeum también presidido por el purpurado.
El Arzobispo de Valenciana ha afirmado en unas declaraciones recientes:
"Habrá Tedeum, la Senyera ya veremos; no la Senyera del ayuntamiento, pero puede entrar otra", ha indicado. Respecto a esa posibilidad, ha indicado que "puede ser, ¿por qué no?" y ha agregado que "la de Lo Rat Penat está ahí".
El arzobispo ha recalcado: "Tedeum habrá y, además, será un Tedeum no simplemente de la Iglesia, sino de toda la Comunidad Valenciana".
Son declaraciones que afirman el carácter misionero y Evangelizador de la Iglesia, cantando y alabando a Dios como se hace en la Liturgia de las Horas y en la Eucaristía. Es un momento de gratitud y agradecimiento acompañado por el los rezos y los cantos, forma de expresión del amor y de la grandeza de Dios que se realiza en la Iglesia desde el siglo IV.
No debemos dejar que se anule los símbolos de nuestras raíces cristianas, no se puede renuncias a las Tradiciones y la Cultura que nos reafirman como Pueblo y como Valencianos.
Javier Abad Chismol




sábado, 12 de septiembre de 2015

¿QUIEN DICE LA GENTE QUE SOY YO?


LA FE SIN OBRAS ESTÁ MUERTA

Semana XXIV del Tiempo Ordinario (B-2015)



El Señor nos anima a seguir adelante, a no desfallecer a pesar de la dificultad y de la adversidad, nos abre oído como al sordo y nos desvuelve la vista como al ciego, aprendemos y entendemos el precio de la verdad y de la lucha por la libertad.

Por eso ofrecemos nuestras espalda a los golpes, aceptamos los ultrajes y los insultos, estamos dispuestos a llegar hasta el final en esta conquista, porque sabemos que la empresa en la que estamos no es nuestra, estamos con el Señor, y él es nuestro abogado, nuestro alcázar, nuestro defensor, por eso nos da igual la denuncia del mundo, del impío, del incrédulo, de aquellos que piensan que a Dios se le puede burlar o incluso aniquilar, no seremos decepcionados y por eso podemos hacer frente a los enemigos.

La coherencia, la transparencia viene del Señor que nos ilumina, el apóstol Santiago nos lo dice muy claro, no podemos amar a Dios y decir que le queremos cuando nuestra vida está vacía de obras. Es una llamada a la conquista de la verdad con nuestra propia vida si fuera incluso necesario. Es vital construir un mundo más justo y solidario, ¿de qué nos sirve la queja si luego nos somos capaces de hacer nada? A veces nos contentamos con pensar y decir que está todo muy mal, y nos quedamos tan solo con lamentaciones, y eso nos hace estar inertes, quietos, como aquel que espera su final sin poder hacer nada. Es como cuando vemos que las Iglesias, las parroquias se van vaciando, y no hacemos nada para remediarlo. Tenemos que apostar por la Evangelización, por la conquista de Cristo, que se vea a los cristianos por cómo viven, por lo que hacen, que el que vea un cristiano vea a una persona animada, llena de esperanza y con entusiasmo, el Señor no nos quiere quietos, no caigamos en la tentación del demonio, en la impasibles y en la desmoralización.

Hoy el Señor nos pregunta a cada uno de nosotros ¿Quién dice la gente que soy yo? ¿Qué pensamos nosotros? A veces no entendemos, no comprendemos, vivimos engañados, nos ocurre como a Pedro que no quería consentir el sufrimiento de Jesús, y el mismo Señor le dijo; ¡Apártate de mí Satanás que piensas como los hombres! Estamos llamados a configurarnos con el Señor, a mirar con los ojos de la fe y no con los ojos del mundo.

Seguir a Jesús es dejarlo todo, cargar con su cruz y estar dispuesto perderlo todo, el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que la pierda por el Señor y la Buena Noticia, se salvará.

Javier Abad Chismol


viernes, 4 de septiembre de 2015

EFFATHA

DIOS CURA Y SALVA
Semana XXIII del Tiempo Ordinario (B-2015)




Decid a los cobardes, “Animo no temáis”, nos trasmite el Profeta Isaías, nos dice que estemos en pie y alerta, que no nos desmoralicemos a pesar de la dificultad o del abandono aparente de Dios, que sepamos sobrepasar las limitaciones de nuestra condición humana, porque el Señor hará que venzamos y que superemos a nuestro enemigo.
Se despegaran los ojos de los ciegos, los oídos del sordo se abrirán, brincara el cojo, la lengua del mudo hablará, habrá agua en el desierto, en definitiva Dios viene a dar una nueva vitalidad a la humanidad, a superar los miedos y des mascarar al enemigo.
Cuando estamos lejos del Señor somos como tierra reseca, como en el desierto, somos ciegos porque no vemos la verdad, porque no vemos al Señor, cojos porque no caminamos, porque no avanzamos en nuestra vida, porque andamos perdidos e impasibles, y mudos porque no hablamos de la verdad, porque callamos sumergidos en nuestra propia mentira.
 Y ver, es mirar con los ojos de la fe, del cariño del amor, y para ello tenemos que romper los prejuicios humanos, aprender a pensar como Dios, no como los hombres, valorando lo que el Padre valora, que es el amor a los pobres, a los necesitados, a los cojos, a los ciegos, a los que tienen hambre y sed, a los que están perdidos por el desierto de la vida. Escojamos la pobreza y la misericordia de Dios, hagámonos pobres y seremos ricos, y convirtiéndonos en transmisores del Evangelio, de la verdad plena que nos conduce a la libertad, que rompe las cadenas que nos esclavizan y que nos convierte en tullidos inertes que pueden avanzar.

No nos creamos nunca mejor que los demás, sintámonos pobres y necesitados de Dios,  así seremos personas plenas. Jesús se acerca a nosotros, aquí y ahora toca nuestros oídos y nuestros labios, nos dice; “Effatha” (que significa ábrete), se nos capacita para recibir su Palabra, para escucharla para luego poder proclamarla y trasmitirla a todos nuestros hermanos.

Javier Abad Chismol