Se bienvenido al Blog de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Burjassot. Estás ante una plataforma de información parroquial, donde están los diferentes grupos de la misma. También los horarios de las distintas actividades y celebraciones.
viernes, 14 de julio de 2017
miércoles, 12 de julio de 2017
Domingo XV del Tiempo Ordinario Ciclo A
SALIÓ EL SEMBRADOR A
SEMBRAR
El mensaje del Señor llega nosotros de muchas maneras, y
tenemos que estar atentos para que cuando llegue a nosotros este de los frutos
esperados. No venimos al mundo por casualidad, ni somos fruto del azar, somos
un proyecto amado por el Señor, somos sus hijos, y como Padre que es de todos
nosotros, quiere que encontremos el sentido de nuestro ser y existir.
Esto es en definitiva a lo que estamos llamados, a la
felicidad, estamos llamados a que demos fruto, y que nuestra vida no se desperdicie,
que con el paso de tiempo podamos ver que nuestra vida tiene sentido. El problema
es cuando el ser humano se hace soberbio y quiere sobrepasar a Dios, o ser como
un dios, es entonces cuando nos perdemos y nuestra razón de vivir y de ser se
pierde sin germinar y sin dar fruto, es decir, malgastar la vida.
La Palabra de Dios es viva, eficaz y transformadora, pero tenemos
que dejar que esta actúe en nosotros, para ello tenemos que cuidar la tierra,
nuestra vida, nuestros sentimientos, nuestra relación con Dios, la caridad con
nuestros hermanos.
El hombre está preso por el pecado y se puede liberar de esa esclavitud
por la gracia, por dejar que el Señor de fruto en nosotros. Tenemos que
preguntarnos que es aquello que no deja que germine la semilla de la Palabra,
cuando las preocupaciones, el egoísmo, la pereza, nuestros anhelos y proyectos
que hacen que se ahogue la semilla.
Para que pueda haber conversión tiene que haber escucha, nos
acostumbramos a la Palabra, nos da la sensación de que ya nos la sabemos, y es
entonces cuando no llega a nuestro corazón, y entonces no produce los frutos
esperados.
También nos ocurre que en ocasiones nos interpela, nos
cuestiona, y es entonces cuando nos desviamos, como en la parábola del joven
rico, nos entristecemos y damos media vuelta.
La parábola del sembrador nos narra todos esos momentos, en donde
la Palabra sale en boca del profeta, y cuáles son las reacciones, al igual que
la semilla que cae al borde del camino, o entre zarzas, o en tierra buena, hoy
al igual que siempre la Palabra de la Buena Noticia se esparce en todos los
lugares de la tierra, para que cada uno en su libertad, acoja o rechace.
Hoy también nosotros podemos escucharla con indiferencia, o
como algo antiguo y trasnochado, ¿Cuál es nuestra actitud? Dejemos que el Señor
nos cambie y podamos ser tierra buena, que no caigamos presos de la ideología
de este mundo que nos priva del verdadero de Dios y nos ofrece falsos dioses de
pies de barro.
Javier Abad Chismol
miércoles, 5 de julio de 2017
SEMANA XIV DEL TIEMPO ORDINARIO A
SOY MANSO Y HUMILDE DE
CORAZÓN
El salvador del mundo no viene vestido de majestad como un
rey, como un poderoso de la tierra, el Mesías viene a nosotros humilde y
sencillo, y lo hace para hacerse solidario con el género humano. La ternura del
corazón se mide por la capacidad de ser sensible hacia los demás, de estar lo
más cerca posible de aquellos que son los desheredados de la tierra, de
aquellos que parecen haber tenido peor suerte en la vida.
Zacarías nos muestra una venida del Mesías en ese rey pobre
que viene montado en un borrico, ¿Qué rey de la tierra viene en esas
condiciones? ¿Qué rey nace en una cuadra y en un pesebre? El Señor viene al
mundo para que comprendamos que para Dios no son importantes los eruditos, ni
los sabios, ni los ricos, ni los poderosos del dinero.
Venzamos a la tentación del pecado, de aquellas actitudes que
se basan en la soberbia, en el poder, y en la falta de reconocimiento de la
culpa, es la gracia de Dios, del espíritu que habita en nosotros el que puede
realmente vencer al pecado, o lo que es más interesante, des mascarar las obras
del pecado o de la carne, en definitiva aquello que va matando las obras de
Dios en nosotros, porque nosotros debemos ser los portadores de Dios, los que
provoquemos el encuentro personal, y eso se realiza a través de las palabras,
del testimonio y de las obras.
Si decimos que somos creyentes, nos esforcemos en
demostrarlo, en que el Señor obra en nosotros y nos hace portadores de su
mensaje de Buena Noticia a todos los hombres.
Cuando estemos cansados y agobiados de todo aquello que nos
acontece en la vida, seamos capaces de acudir al Señor, para encontrar
consuelo, y para soportar la carga de nuestra vida, una carga que sin el Señor
llega a hacerse insostenible. Por eso necesitamos de su fuerza, de su aliento,
de su ánimo.
Será desde la sencillez y desde el dejarse hacer por Dios,
desde nuestro reconocimiento de nuestra pobreza sin Dios y de nuestra grandeza
cuando nos reposamos en Él, cuando surja el milagro de cambio en nuestra vida.
Que tengamos un corazón humilde y abierto, sencillo y sin
doblez, de ahí nacerá la conversión y la
fuerza, el Señor nos quiere pobres y sencillos pero con coraje y abiertos al
amor al mundo, dando la vida incluso por el Evangelio, que es haber descubierto
la grandeza del amor Dios y la necesidad de anunciarlo al mundo.
Javier Abad Chismol
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

