sábado, 15 de agosto de 2015

MI CARNE ES VERDADERA COMIDA

EL PAN DEL BANQUETE

Semana XX del Tiempo Ordinario (B-2015)



La sabiduría se ha edificado una casa, ha tallado siete columnas y prepara un banquete para sus comensales. Se nos invita a ser sabios, en estos discursos del pan de vida se nos viene a dejar muy claro lo importante y lo fundamental que es la Eucaristía.

Muchas veces pensamos que no es vital la Misa, que venir o no venir no es nada relevante, son muchos los que se consideran católicos, pero sin ningún tipo de pudor ni de remordimiento faltan muy a menudo a la Misa dominical, piensan ¿para qué? Lo importante es hacer el bien, lo importante es creer, pero se olvidan que nada de eso se puede hacer sino tienen el alimento necesario para el camino, sino no se tiene el viático.

El libro de la Sabiduría es el que nos marca el rumbo para ser sabios y no necios, el necio es el que juega con Dios, el que le utiliza a su antojo y se toma la Tradición y la Escritura sin ningún tipo de rigor. San Pablo nos lo dice muy claro, nos interpela a que nos demos cuenta de lo que Dios quiere de nosotros, y como todo alumno solo podremos aprender si escuchamos al Maestro, de otra manera nos creemos que lo sabemos todo.

Nos dice el Señor que corren tiempos malos y es cierto, malos porque nos alejamos de la verdad, porque rechazamos el pan de vida y porque nos dejamos llevar por la sabiduría del mundo que es necedad para Dios, conviene pues que estemos muy atentos a los signos del tiempos y que descubramos la invitación al banquete, no sea que estemos tan atareados con nuestras cosas que nos quedemos fuera.

Jesús ofrece su cuerpo y su sangre como bebida para que los comensales tengan vida eterna.


Javier Abad Chismol

miércoles, 12 de agosto de 2015

ASUNTA EN CUERPO Y ALMA A LA GLORIA CELESTIAL

LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

PUERTA PARA LA SALVACIÓN





María es asunta en Cuerpo y Alma a la gloria celestial, no sufrió la corrupción de la muerte, por eso hablamos de la dormición de María. Es la entrada de María en el cielo.

Es la victoria total de María sobre el pecado, sobre el mal que representa la serpiente que es el demonio, la corrupción, aquello que destruye al hombre y lo arrastra a la muerte que no acaba.

Ella ha vencido la muerte y nos abre la puerta a la salvación por eso pedimos su intercesión, ella que es Inmaculada, limpia del pecado original, es la nueva Eva, la nueva humanidad, la mujer vestida de sol.

María también es figura de la Iglesia por eso decimos que la Iglesia es nuestra Madre, porque nos acoge a todos sin ningún tipo de condición, nos ama, nos quiere y no tiene en cuenta nuestro pecado y nuestra infidelidad.

María es luz para todas las naciones, para todos los hombres, es madre nuestra y por eso le invocamos y le pedimos para que nos acoja en su seno, en la Iglesia cuya cabeza es Cristo.

Podremos vencer el mal cuando estemos cerca de María, de nuestra madre que nos ama y nos quiere, que no quiere que andemos perdidos como ovejas sin pastor. María es la representación de la humildad y la sencillez, sabemos así que tenemos que ser sencillos y dóciles a la Palabra del Señor para que esta actúe en nosotros y nos acompañe hasta la gloria celestial, la soberbia es lo que condena al hombre y a la humanidad, sin Dios solo hay destrucción y caos.

El Señor ha hecho obras grandes en María, por eso esperamos que también por la intercesión de la Virgen María actúe en nosotros y cambie nuestro corazón.

Javier Abad Chismol

viernes, 7 de agosto de 2015

SEMANA XIX DEL TIEMPO ORDINARIO (B-2015)

YO SOY EL PAN VIVO QUE HA BAJADO

 DEL CIELO



Elías no podía más, tan amargado y triste estaba que incluso deseaba que el Señor le quitara la vida, estaba exhausto, muerto de hambre y de sed. Esa es la situación en que nos encontramos en ocasiones, estamos desesperados cuando las dificultades del camino, de nuestra vida nos aprietan por todos lados, situaciones extremas como; el dolor, la enfermedad, la muerte, la injusticia, nos desborda y podemos al igual que Elías pedir que se acabe todo sufrimiento.

Nuestra sociedad no quiere luchar, quiere comodidades, no quiere dificultades, en definitiva no acepta la condición humana vital; el trabajo, la lucha, el sufrimiento, forman parte de algo innato en el ser humano, por eso se debe aceptar su condición y su Creador, es la única forma de saborear el sentido de la vida y poder degustar lo que es la felicidad real, la que esencia en el ser humano, la de nuestra condición, no la felicidad ficticia que fabrican los hombres cuando quieren vivir al margen de Dios, y por lo tanto ofrecen algo irreal al ser humano, porque este solo puede reposar y encontrar la paz en Dios

El Señor le dio a Elías lo que necesitaba, le dio de beber y de comer, reparo sus fuerzas y pudo ponerse en camino para poder cumplir su misión, dar el mensaje de Dios a un pueblo hostil, no olvidemos que nuestra vocación, nuestra misión, es algo real, algo posible, y por lo tanto una vez descubierta el Señor proveerá, eso es ponerse en manos de la Divina Providencia.

Nos pide el Señor que nos esforcemos con la ayuda del Espíritu Santo a ser mejores, a desterrar todo tipo de maldad de nuestro corazón, que seamos imitadores de Cristo, y por eso hay que vivir siempre en una actitud de alerta para poder rectificar cuando nos desviemos del camino.

Cristo es el pan de vida, el pan bajado del Cielo, el que coma de Él tendrá vida eterna, lo da para la vida del mundo, para que alcancemos la plenitud, para que en definitiva podamos ser felices en este valle de lágrimas. Encontremos en la Eucaristía el alimento para el camino.


Javier Abad Chismol